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Todos los años, fieles a la tradición y al ordenamiento de las
reglas, coincidiendo, en al menos uno de sus días, con el Jubileo
Circular de las Cuarenta Horas concedido a esta Hermandad por
la Real Congregación de Luz y Vela, celebramos el Solemne Quinario
en honor a nuestro Venerado Titular el Santísimo Cristo del
Calvario.
Son
días en que la Hermandad se reencuentra con lo más auténtico
de sus señas de identidad como corporación religiosa, tanto
desde un nivel cultual como desde el nivel estético. Nuestro
altar
de cultos, felizmente recuperado en el año 2002 tras la
restauración de la iglesia de la Magdalena, constituye
uno de los más ricos y singulares ejemplos de arquitectura efímera
dedicada al culto, -tan común en tiempos pasados-, entre las
cofradías de la ciudad; solo en ocasiones ajenas al deseo de
la propia Hermandad se ha dejado de montar este hermoso modelo
de altar dedicado a honrar a Cristo y su Madre bendita que representa
uno de los más constantes ejemplos de fidelidad a la estética
de las cofradías de Sevilla y de la tradicional solemnidad de
sus cultos. (antiguo
altar)
Al
gran aparato de cera y flores que componen el majestuoso Calvario
que corona el altar efímero, hay que añadirle una cuidada celebración
desde el punto de vista litúrgico, con la celebración diaria
de la Santa Misa en la que el oficiante predica la Palabra de
Dios, y en la que la Hermandad pone sobre el Altar, a modo de
ofrenda, la vida y el trabajo de todo el año. A su conclusión
el Santísimo, que se haya expuesto en la Capilla Sacramental
es trasladado al Altar Mayor para impartir con Él la Bendición
Solemne y reservarlo hasta el día siguiente. El último día del
Quinario, antes de lo anteriormente referido se procede a realizar
por las naves parroquiales una Solemne
Procesión Claustral con Su Divina Majestad, tras la que
se renueva la consagración de la Hermandad al Sagrado Corazón
de Jesús.
Previo
a todo ello, la Venerada Imagen del Stmo. Cristo del Calvario,
es trasladada a su altar de cultos en un solemne y devoto Vía-Crucis
por el interior de las naves parroquiales.
Mención
aparte, merece el aparato musical de estos cultos.
Del
rico acervo musical de esta Corporación, destaca de modo singular
las "Coplas
al Señor del Calvario" que compusiera el maestro Torres
para la Hermandad y que se interpretan todos los días del Quinario,
constituyendo uno de los momentos más emotivos del culto. .
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