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La
imagen, de un gran academicismo, refleja plenamente
el estilo del autor, logrando una simbiosis entre el ideal de
belleza romántica y las formas neoclásicas. Consigue así una
representación idealizada del dolor, sin estridencias dramáticas,
buscando una cierta emoción espiritual en un rostro aniñado.
Esta imagen guarda grandes similitudes estilísticas con otras
vírgenes talladas por Juan de Astorga para diversas hermandades
sevillanas, como pueden ser la de las Angustias, de la hermandad
de los Estudiantes, o la Esperanza Trinitaria, así como con
otras que no procesionan, casos de la Virgen de la Soledad,
de la iglesia de San Ildefonso, o, sobre todo, la que se venera
en la iglesia parroquial de la localidad de Hinojos, de un tamaño
menor al natural.
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